¿Coaching o terapia?

En los últimos tiempos han proliferado no sólo los cursos para convertirse en coach, sino también la moda de poner delante el término Coaching a todo lo que se mueve. Pero el coaching no deja de ser una técnica con unas aplicaciones muy limitadas. 

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¿Coaching o terapia? Esta es una de las grandes preguntas que muchas personas me trasladan. Lo cierto es que últimamente, y desde hace unos años, la esencia del coaching se ha ido desvirtuando porque, por alguna “extraña” razón, ahora todo es coaching. Sin embargo, el coaching es una técnica que se usa para clarificar objetivos y cómo llegar a ellos. Nada más (y nada menos). De hecho, el coaching no profundiza en las razones, sino que se basa en algo mucho más sencillo; estoy en el punto A y quiero llegar al punto B así que ¿cómo lo hago? Sin embargo, si una de las razones por las cuales no es posible llegar al punto B es porque hay un bloqueo (por ejemplo, en el caso de pareja, una relación de codependencia) el coaching no es lo más indicado para ello. En estos casos hay que acudir a una terapia. Un buen profesional del coaching puede comenzar un proceso pero a la mínima que detecte que existe un bloqueo, un trauma o una situación que se ha de trabajar profundamente, te derivará a un profesional de la psicoterapia (si no está formado él mismo en psicoterapia).

El coaching tampoco trata patologías, trastornos, traumas ni bloqueos profundos. Por tanto, todos aquéllos coachs que venden coaching para bulimia, para la depresión, para trastornos alimentarios, etc. si no tienen un bagaje como psicólogos, no están indicados para ayudarte en esas áreas. Así de claro. No sólo es intrusismo profesional, sino que es una falta de respeto para el cliente (sí, porque aunque en terapia se llama “paciente” yo sigo llamándoos clientes) ya que si no tienes las competencias pertinentes para ayudar, has de ser honesto y derivar a alguien que sepa y pueda ayudar; el cliente es siempre lo primero.

El coaching, además, se basa en preguntas, de tal forma que el coach no dirige sino que crea un marco en donde el cliente se desarrolla a través de sus propias respuestas. En terapia se puede usar esta técnica, pero también puede haber técnicas directivas o de otra índole. Muchas herramientas usadas en coaching se pueden incluir en las terapias pero no al contrario, es decir, una persona que no es psicólogo o terapeuta no debe, bajo ningún concepto, aplicar determinadas técnicas psicológicas. Es como si un médico sí pudiera o supiera poner unos puntos pero, ¿dejarías a un enfermero que te colocara un marcapasos a corazón abierto?

Un coach no diagnostica. De hecho, ¡no tiene herramientas para ello! Un coach pueden entender que una persona se encuentra en un estado de tristeza pero no puede decirte con certeza que tengas una depresión. Para el diagnóstico se necesita un profesional especializado en diagnosis clínica. Por tanto, el coaching psicológico no existe; es sólo una etiqueta usada por gente que no tiene titulación como psicólogo o psicoterapéuta para aplicar técnicas y conceptos de estas áreas bajo el epígrafe de coaching. El coaching es el coaching y la psicología, la psicología.

Por tanto:

  • Si lo que quieres es pasar de A a B sin trabajar profundamente las razones por las que no lo consigues, trabaja con un coach.
  • Si tienes claro que hay bloqueos o traumas y los quieres trabajar profundamente, usa la terapia.
  • Si quieres que alguien te diga qué te pasa, usa la terapia.
  • Si tienes un trastorno (por ejemplo de alimentación), usa la terapia.
  • Si quieres desarrollar una (o varias) habilidades en concreto, como por ejemplo la optimización del tiempo o tus competencias comunicativas, trabaja con un coach.
  • Si esas habilidades no se desarrollan por causas específicas (miedo a hablar en público, timidez extrema,fobia social, etc.), usa terapia.
  • Si quieres que alguien no sólo te acompañe sino que te dirija, usa la terapia.

 

Cualquier coach debería una formación en psicoterapia mínima que le permita deducir si alguna de las características que presenta el cliente son mejor orientadas a través de la terapia. Lo ideal sería que en el mismo profesional confluyeran ambas formaciones; coaching y psicología o psicoterapia. Pero en este mundo competitivo en donde parece que incluyendo una palabra comodín en inglés todo “mola” más, hay muchos “profesionales” (por llamarles algo) que juegan con las personas, que traspasan la fina línea entre coaching y terapia en pos de mantener al cliente a toda costa, sin importarle si es la mejor opción para la persona que tienen entre manos. Me he encontrado casos de personas destrozadas porque su coach les prometió que en 8 sesiones habrían adelgazado X kilos y, al no haberlo conseguido, su autoestima había quedado reducida a la mínima expresión. Perdón, pero eso no es un coach, es un sacacuartos. Mujeres que me han comunicado que su coach les había instado a aplicar determinadas técnicas sexuales que las habían hecho sentir mal; eso no es un coach, eso es un sátiro. Personas con depresión cuyo coach les había tenido en un proceso de años; eso no es un coach, es un desesperado por pagar sus facturas o comprarse el último gadget tecnológico.

Sin embargo, la elección del profesional es tuya. Es importante que pienses qué necesitas y, sobre esa base, escojas al profesional que mejor se adecue a TUS necesidades. Pregúntate, ¿quiero ir de A a B solamente o trabajar más profundamente? Esta sencilla pregunta te dará la respuesta de qué necesitas.

Coach, psicóloga y escritora. Soy más lista que el hambre, y tengo razones de peso.

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