El motor de nuestros actos: La Motivación

Piensa cuántas veces has escuchado o te has dicho a tí misma este tipo de frases: “Me falta la motivación necesaria para comenzar una dieta”.  O bien, “No si yo comienzo una dieta con empuje, pero luego me voy apagando, no encuentro nada que me motive”. O también frases del tipo “Sé que tengo que hacer ejercicio, pero el ejercicio, a mí, no me motiva”. Obviamente, todas estas frases hablan de lo mismo: la motivación.

Busca la motivación en ti
Busca la motivación en ti

Y es que la motivación no es ni más ni menos que el motor que nos mueve para actuar, para alcanzar cosas. Así pues, la motivación es un impulso que nos permite mantener una cierta continuidad en la acción que nos acerca a la consecución de un objetivo y que una vez logrado, saciará una necesidad. Por tanto, la motivación es el carburante que impulsa la maquinaria para conseguir nuestros objetivos.

Pero muchas veces buscamos nuestra motivación en factores externos a nosotros. ¿Qué sucede si esos factores desaparecen?
Que nuestra motivación se va con ellos. Así, imagina que tu motivación para adelgazar es que tu pareja te vea más atractiva. Si tu pareja deja de serlo, ¿dejarás entonces tu proceso de adelgazamiento? O imagina que tu motivación para acudir al gimnasio es porque la monitora es muy simpática y consigue arrancarte una sonrisa. ¿Qué sucederá el día que le cambien el turno o encuentre otro trabajo?

Por tanto, para poder mantener la conducta durante un tiempo, independientemente de lo que suceda fuera de nosotros, tenemos que encontrar la motivación dentro de nosotros mismos.

Obviamente, nuestros niveles de motivación serán diferentes dependiendo de diversos factores. A continuación vamos a analizar algunos de estos factores. Tenlos en cuenta a la hora de comenzar un proceso de pérdida de peso.

  • Autoestima: La autoestima, como ya sabes, es el amor por nosotros mismos. A mayor nivel de autoestima, mayor respecto y mayor necesidad de cuidar de nosotros mismos. Por tanto, las personas con alta autoestima tienen una motivación poderosa: cuidarse a sí mismos. Así pues, la autoestima es algo nuestro, personal. Nadie puede (o mejor dicho, debe) influenciar nuestra autoestima.
  • Grado de necesidad: y esto no es algo objetivo. Me explico, una persona con 3 kgs de sobrepeso puede tener mayor necesidad de perderlos que una persona con 15 kgs. Objetivamente, todos diremos que quien tiene mayor necesidad de perder el peso es la persona con mayor peso por perder, pero depende de esa persona, del impulso irresistible de esa persona a acometer la pérdida de peso. Por tanto, la necesidad, una vez más, es un concepto que nace de la persona.
  • Frustración de las expectativas: es obvio, cuando comenzamos un proceso de pérdida de peso, tenemos unas expectativas. Expectativas, por ejemplo, sobre cuánto tiempo podemos tardar, cuánto peso podemos perder semanalmente o cuántas tallas podemos vernos reducir en un determinado periodo. El realismo, muchas veces, lo dejamos de lado creándonos unas expectativas basándonos en, por ejemplo, cómo le ha ido a nuestra prima tal dieta o tal deporte. No tenemos que confundir expectativas con objetivos. Los objetivos son “hitos”, “banderas” que colocamos en el camino para conseguir una meta y ya sabes que los objetivos tienen que tener unas características entre las cuales destacan que sean realistas y personales, es decir, los objetivos han de ser adaptados por completo a la persona que ha de cumplirlos. Además los objetivos son flexibles, es decir, podemos ir modificándolos según la evolución del proceso. Así, por ejemplo, te impones el objetivo de perder 3 Kgs al mes, pero en el primer mes de dieta esto no se está cumpliendo, entonces tienes dos opciones, modificar el objetivo de Kgs a perder o modificar el proceso de adelgazamiento que estás llevando. Las expectativas, sin embargo, se pueden definir como la esperanza de que algo ocurra, pero puede ser realista o no. Para que existan expectativas, debe haber algo que las sustente. Por ejemplo, si tu vecina adelgazó 6 Kgs jugando al paddel, tú puedes pensar que también adelgazarás lo mismo jugando al paddel. Pero en este caso nos estamos olvidando de algo fundamental: tú no eres tu vecina. Por tanto, las expectativas que se fundamentan fuera de ti mismo, tienen una alta probabilidad de fracaso. Además, cuando una expectativa no se cumple, tendemos a sentirnos frustrados, a generar sentimientos negativos y sentirnos decepcionados con nosotros mismos o con lo que nos rodea. Cuando no cumplimos un objetivo (siempre que el objetivo esté bien formulado) nos podemos también sentir frustrados, pero como el objetivo es responsabilidad (en su formulación y en su cumplimiento) exclusivamente nuestra, podemos reaccionar más rápidamente, reformulando el objetivo con realismo. Por tanto, es fundamental que no nos creemos unas expectativas poco realistas, o basadas en agente externos a nosotros mismos, ya que la probabilidad de no sentirlas cumplidas es mayor que si nos basamos en objetivos.
  • Obstáculos en el proceso: ¡Ningún camino es de rosas! Y si hay rosas, algunas tendrán espinas. Por tanto, siempre vamos a encontrar obstáculos. Pueden ser de muchos tipos, desde que el proceso escogido no sea el adecuado, que de repente tengamos muchos eventos sociales a los que acudir y por tanto, tengamos que modificar la dieta temporalmente o algo tan habitual como un “bajón” en nuestra motivación. Sea como sea, tienes que ser consciente de que te vas a encontrar algún tipo de obstáculo. Si eres consciente de ello, puedes preparar estrategias para superarlos. El superar el obstáculo también es algo que se sustenta en nuestra autoestima. Si nos creemos fuertes y con la capacidad de superar cualquier obstáculo en el camino, ¡no existirán obstáculos! Y, además, cada obstáculo superado será un refuerzo a nuestra autoestima. Por tanto, sé realista, analiza con calma cada obstáculo con el que te enfrentes y decide una estrategia para superarlo.
  • Emociones: Como sabes, las emociones sustentan todo el proceso. Si nos sentimos bien, seguiremos adelante con facilidad el proceso. Pero si nos sentimos mal, será mucho más fácil que nuestra motivación baje y, por tanto, acabemos por tirar la toalla. Así pues, ¡sé consciente de tus emociones! No es el objetivo de este artículo hacer una descripción en profundidad de nuestro sistema emocional, pero es tan sencillo como esto: si eres consciente de lo que sientes en cada momento, podrás buscar la fórmula para cambiarlo. Así pues, trabaja por ti y para ti mirando dentro de la persona que eres, de la persona que siente y vive.

El tema de la motivación es muy amplio y constituye uno de los factores que nos ayudarán a tener éxito en nuestros objetivos, por tanto, ¡no te olvides! Motívate, busca razones de peso que te ayuden a mantener esta llama viva. ¡Puedes conseguirlo! Todo está en ti, no hace falta que busques más allá.

 

Coach, psicóloga y escritora. Soy más lista que el hambre, y tengo razones de peso.

Facebook Twitter Google+ YouTube   


Y, además, hago consultas privadas

contactoTodos estos temas y muchos más podemos tratarlos a través de consultas privadas. Sólo tienes que ponerte en contacto conmigo para una cita previa.

Los libros, a un click

Soy mas lista que el hambre Alicia en el país de las rosquillas, de Eva Campos NavarroUna Alicia especial, que te llevará a través de tu relación con la comida por un viaje de autodescubrimiento. O elige comenzar a ganar siendo más lista que el hambre. Dos libros relacionados pero muy diferentes entre sí que te ayudarán a reconocer las verdaderas razones de tu lucha constante contra los kilos de más y cómo acabar con ellas. Para siempre.  

Y tú, ¿qué piensas?