¿Qué pensamos a la hora de empezar a adelgazar?

 Durante todo este tiempo tratando con mi situación de sobrepeso y la situación del resto de personas, me he dado cuenta de una cosa; existen determinados pensamientos negativos que todos, alguna vez, tenemos sobre el momento o cómo “coger el toro por los cuernos” y ponernos manos a la obra para adelgazar.

Nuestros propios pensamientos son nuestro peor enemigo
Nuestros propios pensamientos son nuestro peor enemigo

Pero son eso, simplemente son pensamientos. Por tanto, ya lo sabes, los puedes cambiar, puedes modificar tu punto de vista, tu forma de pensar para diluirlos y que no se presenten como obstáculos, sino como un punto motivante para conseguir tu objetivo.

Veamos algunos de estos pensamientos tan comunes y cómo cambiarlos:

 

  • He hecho miles de dietas, pero siempre vuelvo a engordar: siempre digo y diré que no conozco a nadie que haya hecho una dieta (hecho de verdad) y no haya bajado aunque sea un kilo. El problema no es adelgazar, el problema es mantener la pérdida. Por eso, paralelamente al proceso de la pérdida de peso tenemos que hacer un proceso aún más importante: descubrir las verdaderas razones del sobrepeso. Piensa qué has hecho en otras ocasiones. Si quieres resultados diferentes, ¿no tendrás que hacer algo diferente? No pienses en el fracaso, no te concentres en lo que no quieres; céntrate en lo que quieres y, ¡a por ello! Pero esta vez, haz algo diferente. Lo conseguirás.
  • Empiezo dieta… el mes que viene, que este mes tengo vacaciones, la boda de mi primo, una comunión o cualquier otro evento: Vale, bien, ¿y? comenzar una dieta no es cuestión de un día, sino de un tiempo. Un tiempo en el que vas a tener que aprender a convivir con decenas de eventos sociales y decenas de situaciones extraordinarias, un tiempo en el que adelgazar es sólo una parte más. Postergar el comienzo de una dieta es eso, procrastinación. ¿Recuerdas lo que es? En cualquier momento, cualquier excusa te será válida para postponer cambiar tu vida. Quizás es que te resistes al cambio. Piensa que día de dieta, día ganado, aunque luego te la tengas que saltar por el cumpleaños de tu abuelo. Simplemente pregúntate ¿Qué beneficios tiene no comenzar ya a cuidar de ti mismo?
  • Quiero comenzar a perder peso pero no sé por dónde empezar: ¿Qué tal si empiezas por el principio? Infórmate. Hoy en día, con internet y las nuevas tecnologías al alcance de la mano, tenemos millones de informaciones sobre diferentes métodos para adelgazar; dietas, ejercicios, operaciones gástricas, etc. Lee, lee y vuelve a leer todo lo que puedes hacer para perder peso y cuando hayas encontrado algo que consideres que se adapta a ti, ¡ponte en manos de un profesional! Sabes perfectamente por dónde empezar. Tienes una meta y para alcanzarla, puedes establecer diferentes objetivos. Escríbelos, trázate un plan, pero siempre ponte en manos de especialistas. ¿A que no le preguntas al charcutero si el pescado está fresco? Pues ¿para qué preguntas a tu vecina, que es abogada, qué dieta te iría bien a  ti? Trázate un plan y usa quien te pueda ayudar.
  • Mañana empiezo. Dejaré de cenar: Bien, ¿quieres adelgazar temporalmente o cambiar tu vida para siempre? ¿Vas a dejar de cenar para siempre? La pérdida de peso es algo que hace parte de algo mucho más grande; la felicidad de la persona. Por tanto, platéate la pérdida de peso como algo definitivo e, incluso, hábitos que deberás mantener el resto de tu vida. Dejar de cenar, de comer, como un único alimento, etc. no es algo que puedas mantener el resto de tu vida. Así que cuando vuelvas a cenar, ¿qué harás? ¿Sentirte mal porque has vuelto a tener un hábito antiguo? Analiza tus hábitos actuales y haz hincapié en aquellos que has de cambiar. Sabes muy bien qué fórmula tienes que aplicar: vida nueva, nuevos hábitos. Pero el hábito no es la causa, sino el síntoma. Es decir, tener malos hábitos –que todos sabemos que no son saludables- es un síntoma de que hay algo más que está por detrás y es ahí en donde debes trabajar. La buena noticia es que si estás leyendo esto es porque ya eres consciente de que así es, así que has comenzado un nuevo camino; mirarte más allá. No bajes la guardia, trabaja por descubrirte, y sabrás perfectamente cómo cambiar esos hábitos.

Hay muchos más pensamientos que se nos vienen a la cabeza a la hora de comenzar un proceso de pérdida de peso que poco a poco iremos analizando. Pero como ves, cualquier pensamiento que se te presente, puede ser modificado con unas cuantas preguntas. Cuestiónate, cuando alguna excusa se instaure en tu mente para comenzar, cuestiónate qué ganas si haces caso a ese pensamiento. Desde el cariño y el respeto hacia ti mismo, busca argumentos para hacer desaparecer todas esas ideas. Sólo tienes que hacer una cosa, ¡sé creativa! Con una dosis de imaginación, no habrá pensamiento negativo que se te resista.

 

Sigue siendo más lista que el hambre con Eva Campos Navarro: www.evacamposnavarro.es

Coach, psicóloga y escritora. Soy más lista que el hambre, y tengo razones de peso.

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5 comentarios en “¿Qué pensamos a la hora de empezar a adelgazar?

  1. Hola Eva tenés razón en todo lo que decis pero tambien es cierto que hay que tener mucha fuerza de voluntad, y a veces no se puede encontrar, y hay que tener constancia. Cuando a mi me dicen que la dieta es para toda la vida yo pienso y todas las cosas ricas que no puedo comer. Esta bien que yo se que mi exceso se debe en gran parte a lo emocional y que siempre e comido por ansiedad, por nervios.pero no es tan fácil tomar la determinación.

  2. Mónica, no puedo estar de acuerdo contigo. Primero, cambia el concepto de “fuerza de voluntad” por “motivación”. El primer concepto, el de fuerza de voluntad, ya conlleva un esfuerzo, una lucha. Y el ser humano es vago por naturaleza ¡no queremos luchar! Así que empieza a pensar en términos de motivación. Te dejo el enlace de otro artículo del blog en donde puedes comenzar a aprender sobre motivación.http://evacamposnavarro.wordpress.com/2012/11/20/motivandonos-a-la-hora-de-adelgazar-i/

    Y después, ¿quién dijo que TODA LA VIDA tengas que estar en dieta? Se puede comer de todo, pero hay que saber comerlo y, ante todo, haber resuelto esas razones por las que, como tú dices, se come por nervios, ansiedad, emociones…. cuando eso sucede, comes esas cosas ricas, sí, pero en menor cantidad, dentro del marco de una dieta equilibrada, no las usas en vez de enfrentarte a las situaciones, o cuando estás aburrida,… Y tampoco piensas en términos de “necesito fuerza de voluntad” sino en términos de la mayor motivación del ser humano: ser felices.

    Un cordial saludo,

    eva

Y tú, ¿qué piensas?