Registra lo que comes para saber qué te pasa

Ejercicio para adelgazar de Eva Campos NavarroSi te has leído “Soy Más Lista Que el Hambre” seguro que este ejercicio te suena. Este ejercicio es muy importante realizarlo, porque te va a permitir darte cuenta de cuándo comes, qué comes, cómo lo comes y para qué lo comes.

Para qué comes es importante, pues te da las razones de cómo usas la comida. Por ejemplo, si eres consciente de que comes cuando algo que te sucede no te gusta y en vez de dejar tu ira saltar te vas a la cocina, abres el armario y arramplas con todo lo que encuentres, está claro que comes para no dejar que la cólera te invada.Y es que hay muchas personas que han aprendido que enfadarse no es bueno, y, desde ya, aprende que toda emoción es buena, si se sabe canalizar positivamente. Por tanto, es muy positivo

que conozcas para qué comes, pues de esa manera vas a encontrar los puntos débiles en donde debes esforzarte más para poder convertir tu relación con la comida en una relación sana.

Lo ideal es que realices este ejercicio al menos una semana, aunque si lo realizas dos o más seguro que aprendes mucho más sobre ti misma. Es importante que si tienes un día una celebración o una situación especial también lo recojas, pues de esta manera podrás controlar cómo te comportas también en situaciones sociales. Sé que es mucho trabajo, pero te aseguro que te recompensará porque aprenderás tanto sobre ti misma y sobre tu relación con la comida que podrás comenzar a cambiarla.

Si estás a dieta, también haz el registro, sobre todo controlando los momentos en que te la saltas o te la quieres saltar y qué incluyes en esos momentos.

Como verás a continuación, en el registro existe una columna llamada «Hábito» que es la tendencia a comportarse de una manera determinada en un contexto particular. Pero en cuanto a la comida no sólo lo que haces es un hábito en muchas ocasiones, sino qué comes también puede ser un hábito. Por ejemplo, puede suceder que no te apetezca ir a desayunar con tus compañeros, o que, simplemente, no tengas hambre en ese momento. Sin embargo lo «normal» es hacerlo, así que has adquirido el hábito de desayunar con tus compañeros. Y puede ser que en el desayuno no te apetezca comer una palmera de chocolate, pero siempre lo haces, o la mayoría de las veces, así que el comer la palmera de chocolate es un hábito. Otro ejemplo podría ser que comas siempre el pollo con patatas fritas, o que en todas tus comidas haya como bebida un refresco. Sin darnos cuenta adquirimos muchos hábitos que no son saludables y que, desde luego, no nos ayudan a controlar el peso. Por eso es importante que te fijes en los hábitos que tienes, pues de esa manera podrás ser consciente de ellos y, ¿sabes qué? ¡Es la única manera que existe de poder cambiar un hábito!

También te vas a encontrar con una columna en donde debes apuntar si tenías hambre o simplemente ganas de comer en ese momento y si comiste en exceso, es decir, más allá de sentirte saciada. Mucha gente piensa que tener hambre y ganas de comer es lo mismo, pero nada que ver con la realidad. Cuando tenemos hambre, tenemos la sensación física de necesidad de alimentar el cuerpo, sentimos el estómago vacío o molestias en el estómago. Cuando tenemos ganas de comer no sentimos esas molestias físicas, es decir, no es porque queramos alimentar a nuestro cuerpo, sino casi, casi «por capricho». Por ejemplo, puedes pasar delante de una pastelería y, como tienes hambre, comprar un pastel. O puedes, simplemente, tener unas enormes ganas de algo dulce, pero no tienes hambre, simplemente te apetece comer.

La última columna es en qué situación comiste y, como el resto de columnas, es muy importante. ¿Para qué necesitamos la situación? Para saber qué tipo de sucesos –internos o externos- desencadenan en ti esas conductas. Por ejemplo, puedes pasar delante de una pastelería y comerte un pastel enorme porque estabas esperando a una amiga que estaba tardando mucho tiempo. Por tanto puedes pensar que cuando te aburres, comes. Puede sucederte, también, que cada vez que alguien critica tu trabajo, en vez de confrontar a esa persona, simplemente te levantas con la excusa de tomar un café y algo de picar, aunque no tengas hambre. Es muy importante que, sobre todo, te centres en las situaciones que te hacen comer sin tener hambre, pues son las que te van a dar las pautas más claras de para qué usas la comida.

Pero no te preocupes. Por ahora, simplemente, rellena el registro. Te lo puedes descargar pinchando aqui: Hoja de registro. Si le das al botón derecho del ratón y eliges “Guardar enlace como” podrás guardarlo en tu ordenador.

Ten en consideración que adelgazar o adquirir una vida saludable es un camino, una carrera de fondo. No te impacientes, no quieras abarcar demasiado, por ahora comienza por tomar consciencia de cómo te relacionas con la comida.

Es el primer paso para poder ir hacia el cuerpo y la persona que deseas ser.

 

Sigue siendo más lista que el hambre con Eva Campos Navarro: www.evacamposnavarro.es

Coach, psicóloga y escritora. Soy más lista que el hambre, y tengo razones de peso.

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Y tú, ¿qué piensas?