¿Trastornos alimentarios? Más que bulimia y anorexia

Cuando nos hablan de «trastornos alimentarios» automáticamente pensamos en bulimia o anorexia. Sin embargo, existen muchos otros trastornos alimentarios que no por ser menos conocidos dejan de ser peligrosos para la salud física y mental de quien los padece.

Los trastornos alimentarios son más que bulimia o anorexia

Cada vez más aparecen nuevos trastornos alimentarios, que son aquéllos asociados a la alimentación y a cómo nos relacionamos con la comida, pero no todos ellos lo parecen en un primer momento, aunque pueden llegar a ser trastornos realmente serios.

Todos estos trastornos tienen un punto en común y es que las personas que los padecen dan una especial importancia tanto a los alimentos como a la dieta y al aspecto físico, llegando a ser obsesivo, generando su vida sobre la base de sus ideas, pensamientos, acciones e incluso identidad con respecto a la comida. Es decir, su vida gira por y para la comida y el aspecto físico.

No es objetivo de este artículo hacer un largo artículo explicando síntomas, causas o tratamientos de los posibles trastornos. Simplemente queremos daros a conocer los más desconocidos trastornos alimentarios y en qué consisten cada uno de ellos. Si identificas que puedes estar siendo víctima de uno de ellos, no lo dudes, habla con la gente que está a tu alrededor, transmíteles tus temores, sensaciones y sentimientos y busca ayuda especializada. Con control y disciplina, pero sobre todo con ganas de mejorar tu vida, puedes superar cualquier cosa.

Bulimia: La bulimia consiste en la ingesta masiva y rápida de alimentos, tras la cual, y por sentimientos de culpabilidad y de no querer engordar, la persona bulímica se provoca el propio vómito o se purguen con laxantes y diuréticos. Antes el hecho de que la purga se llevara a cabo tras un atracón era determinante para poder diagnosticar la bulimia. Sin embargo, y cada vez más, existen personas que realizan las purgas pese a que su ingesta de alimentos esté dentro de la normalidad, es decir, no es necesario que se den un atracón de comida para provocarse el vómito o la ingesta de laxantes y diuréticos.

Anorexia: La anorexia, al contrario de la bulimia, consiste en una obsesión con no subir de peso que lleva a la persona a ingerir cada vez menos alimentos llegando en algunos casos a dejar de comer por completo. Dentro de la anorexia hay varios tipos:

– Anorexia nerviosa primaria, pudiendo ser restrictiva (es decir, se restringe la ingesta de alimentos) o bien bulimarexia (periodos de ayuno solapados con periodos de bulimia), o

– Anorexia nerviosa secundaria, que suele ser fruto de depresiones, periodos de nostalgia, tristeza u otras situaciones que hacen parte de las psicopatologías (esquizofrenia, por ejemplo). Es cuando dejamos de comer porque estamos tristes, por ejemplo, es decir, no tiene tanto que ver con un deseo obsesivo de controlar el peso.

Permarexia: La permarexia es un trastorno que se caracteriza por pensar que todo lo que comemos, engorda, por lo que se está permanentemente a dieta. Una de las características de las personas que sufren permarexia es que están constantemente contando calorías, carbohidratos y/o grasas de todo lo que ingieren. ¡Ojo! Es muy posible que si has estado a dieta y estés en mantenimiento estés controlando lo que comes. Se consideran permaréxicas a las personas que llegan a límites de obsesión continua  y dejan de comer por completo alimentos necesarios por miedo a engordar.

Ortorexia: La ortorexia es el trastorno por el cual las personas que lo padecen están constantemente preocupadas por que la comida sea sana, es decir, tienen unas convicciones dietéticas (por ejemplo que sólo son sanas las verduras de hoja verde) y basan toda su alimentación en dichas convicciones, convicciones –que dicho sea de paso- no suelen estar basadas en teorías dietéticas contrastadas. Así mismo, los ortoréxicos están obsesionados con comer un tipo de comida (vegetariana, frutas, comida cruda, etc.) la preparación ha de ser especial (con cubiertos de cerámica o madera) casi ritualizando la preparación de los alimentos. Este tipo de personas llegan a aislarse, por ejemplo, no acuden a eventos sociales por miedo a qué tipo de comida deberán ingerir.

Comedores compulsivos: Es uno de los más extendidos trastornos de la alimentación, pero muchas veces se disfraza bajo la etiqueta de «comilón». Consiste en la ingesta de grandes cantidades de comida, en poco tiempo, e indiscriminadamente. Un comedor compulsivo puede comerse una empanada de un kilo él solo, seguirla de un bote de crema de cacao con pan, cuatro rosquillas, dos salchichas,… La vergüenza por su comportamiento y el ansia que le genera puede ser la antesala de una bulimia en toda regla. Además suelen comer a solas y a escondidas y, aún sabiendo que están alimentándose mal, no son capaces de parar. Por ello comienzan innumerables dietas que son incapaces de seguir por tiempo prolongado, por lo que el círculo vicioso comienza de nuevo, llevándoles a sufrir más episodios de atracón.

Vigorexia: La vigorexia es el único trastorno alimenticio que incide más en hombres que en mujeres. La vigorexia se caracteriza porque quien la padece se ve con falta de tonicidad y musculatura, lo que le lleva a engancharse al ejercicio físico y al control férreo de la dieta, sobretodo incluyendo grandes cantidades de proteínas e hidratos de carbono y prácticamente nada de grasas. Así mismo son personas que se automedican, en algunos casos con anabolizantes o esteroides, siempre en busca del cuerpo perfecto que, según sus estándares, suele ser un cuerpo lleno de músculos hiperdesarrollados.

Pica: Quizás el trastorno alimenticio que más llama la atención, pues consiste en comer cosas no comestibles, como puede ser la tierra, el papel, el yeso, la cal, el carbón,… aunque también por comer crudos alimentos que se han de cocinar, como las harinas, las féculas, las levaduras, las patatas, etc. Es un trastorno que se desarrolla en la infancia principalmente, aunque algunos adultos también lo desarrollen. No hay que confundir la etapa en la que los niños «investigan» su entorno con la boca con el trastorno de pica, pues este se considera como ingesta compulsiva de «no-alimentos». Es muy peligroso pues el comer cierto tipo de sustancias puede llegar a ocasionar, incluso, la muerte.

Como ves, hay más trastornos alimentarios más allá de las conocidas bulimia y anorexia. Si has identificado en ti o en alguien del entorno alguna posibilidad de que exista alguno de estos trastornos, que no te entre el pánico.

Simplemente, coge las riendas de tu vida, habla con tu entorno, busca ayuda, comparte tu experiencia, y ¡adelante!

 

Coach, psicóloga y escritora. Soy más lista que el hambre, y tengo razones de peso.

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