Aprendizaje vivencial

La metodología usada es básicamente el “aprendizaje vivencial” es decir, se aprende viviendo, sintiendo y haciendo.

El aprendizaje vivencial nos permite extraer de cada persona su propio estilo,  capacidades, competencias y habilidades a través de las diferentes experiencias que las acciones formativas presentan. De esta manera, trabajarás, sí, pero siempre desde lo que tú eres, desde tus características y desde tu propia experiencia.

Diferentes investigaciones han arrojado luz sobre cuál es la mejor forma para aprender. En concreto, el Institute for Applied Behavioral Science ha demostrado que existen diferencias más que significativas entre los diferentes medios usados a la hora de aprender:

  • Clase magistral 5%
  • Lectura 10%
  • Audio/Visual 20%
  • Demostración 30%
  • Discusión grupal 50%
  • Trabajo práctico 75%
  • Enseñanza a otros 90%

Así pues, cuando los participantes llevan a la práctica los conocimientos teóricos, estos se retienen un 70% más que si de una clase se tratara.

Dale desarrolló un esquema para cuantificar qué porcentaje de conocimientos se recordaban dependiendo de cómo hubieran sido adquiridos. El resultado de sus estudios no deja lugar a dudas:

Cono de aprendizaje según Dale
Cono de aprendizaje según Dale

Por tanto, el aprendizaje vivencial, es decir, aprender haciendo, se presenta como el más eficaz para obtener resultados a largo plazo.

Dependiendo del formato (conferencia, grupo, curso, consulta individual, etc) la carga práctica será mayor o menor, pero en todos los formatos siempre hay una carga práctica que permite al asistente vivir in situ o posteriormente en su espacio personal una experiencia con el objetivo de aprender desde lo vivido y sentido.

Aprender a cualquier edad es posible, sólo hay que estar abierto a ello y experimentar.

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