Carta a la desesperación

Hace unos días me llegó un mail de una mujer desesperada. Diariamente me llegan decenas de mensajes de muchas personas de todo el mundo pero, de vez en cuando, me llegan mensajes que son muy duros por la desesperación que denotan. Y es que quien no ha vivido esta situación con sobrepeso no se puede llegar a imaginar qué infierno personal puede llegar a ser.

 

desesperada por no adelgazar

Quiero compartir con vosotros la respuesta que di a este mail. Quizás es dura, pero a veces necesitamos que alguien nos tire un jarro de agua fría para poder comenzar a ponernos las pilas, dejar de llorar y de odiarnos y empezar a trabajar porque, nunca lo olvides: hemos nacido para ser felices.

Hola Elena, buenos días.

Levas razón; a ti no te puede ayudar nadie. Sólo puedes ayudarte tú y, desde luego, no parece que quieras hacerlo.

Quizás estas líneas que vienen a continuación sean duras para ti, quizás esto no es lo que esperabas escuchar, pero creo que si te has puesto en contacto conmigo es porque, de alguna manera, buscabas que alguien te dijera lo que te voy a decir yo: ESPABILA.

Elena me dices que los Kgs siempre vuelven. Bien, es tu experiencia. La mía me dice que no es así, que cuando de verdad trabajas por las verdaderas razones, entonces no van a volver. Y yo soy la prueba: yo no he sido siempre flaca, es más, nunca lo había sido, desde que tengo uso de razón siempre he sido obesa, pero he tenido mi proceso en el que he perdido 70 Kgs de sobrepeso sin cirugía. Y de eso hace ya tiempo y no he vuelto a recuperar peso. Pero, ¡hete ahí! Creemos que al adelgazar ya todo va a estar bien, y cuando vemos que no es así, volvemos a hacer lo mismo: comer. Y ese es el verdadero efecto rebote.

La gente no te trata mal por estar gorda, la gente te trata mal porque tú te tratas mal. Imbéciles hay por todo el mundo, prejuiciosos, acomplejados y personas crueles. Eso es cierto, pero ese es su problema, el tuyo es empezar a quererte, empezar a tratarte tú como quieres que te traten, empezar a ser consciente de que tienes un problema con la comida, sí, pero también de relación contigo misma.

Quizás es porque yo he pasado por la misma situación por la que tú estás pasando, pero te puedo asegurar de que mis clientes, cuando se dan cuenta de que la verdadera razón de para qué comen es mucho más profunda que “porque me gusta comer” o “porque soy una comilona” o un sinfín de ellas más, todos dicen lo mismo: el problema no es la comida, el problema soy yo y cómo me trato, cómo me quiero, cómo me presento en el mundo, cómo pienso, cómo siento, cómo actúo… Pero en esta sociedad queremos la píldora de la felicidad. Queremos milagros y esperamos que en unos días, unas semanas, unos meses… esa vida, esa identidad que hemos tardado décadas en construir se vayan. Y ojo, que se vayan ellas solas, sin hacer nada, sin mirarnos y sacar los fantasmas que nos asustan, mirarlos de frente y actuar para que desaparezcan.

No, el camino no es ese.

El camino es armarnos de valor, de verdadero valor, y empezar a destruir ese puzzle que hemos construido con las capas de grasa. Y es un camino que a veces cuesta, a veces no, a veces duele –y mucho- y a veces nos hace descubrir recovecos de nosotras mismas impresionantemente bellos, pero, en cualquier caso, es un camino que no se recorre en tres días, ni en tres meses y, en muchos casos, ni en tres años porque es COMENZAR A VIVIR,y eso hay que hacerlo hasta el final de los días.

Elena, en tu mano está salir de esa situación, porque poder, se puede. Pero tienes que estar decidida a cambiar tu vida, por tus hijos, tu pareja, tu familia o lo que quieras,  pero sobre todo por ti misma, porque toda persona nace para aprender y ser feliz, el sufrimiento es algo que nosotros nos creamos.

Sé que tal vez estas palabras hayan sonado duras, pero pon en una balanza qué prefieres; seguir así o cambiar. Porque siempre tenemos tres opciones; cambiar la situación, cambiarnos nosotros mismos o no hacer nada. Elige cuál quieres, y sé consecuente con ella.

Elena, de corazón te digo que el viaje no es fácil, pero merece la pena. Piensa en la vida que quieres y ve por ella.

Un abrazo muy fuerte,

Eva

 

Coach, psicóloga y escritora. Soy más lista que el hambre, y tengo razones de peso.

Facebook Twitter Google+ YouTube   


Y, además, hago consultas privadas

contactoTodos estos temas y muchos más podemos tratarlos a través de consultas privadas. Sólo tienes que ponerte en contacto conmigo para una cita previa.

Los libros, a un click

Soy mas lista que el hambre Alicia en el país de las rosquillas, de Eva Campos NavarroUna Alicia especial, que te llevará a través de tu relación con la comida por un viaje de autodescubrimiento. O elige comenzar a ganar siendo más lista que el hambre. Dos libros relacionados pero muy diferentes entre sí que te ayudarán a reconocer las verdaderas razones de tu lucha constante contra los kilos de más y cómo acabar con ellas. Para siempre.  

2 comentarios en “Carta a la desesperación

    1. Carmen, por respeto a su intimidad, no quise incluirla. Pero haré un resumen esta semana no sólo de esa carta, sino de algunas otras que me han llegado mostrando ese nivel de desesperación… ¡Saludos! Y feliz día 🙂

Y tú, ¿qué piensas?