El efecto rebote, una decisión personal

el efecto yoyo

Otra de las consultas más habituales es sobre el efecto yoyo o efecto rebote, es decir, cuando vuelves a coger todos los Kgs perdidos en una dieta una vez que la has acabado. En este sentido, muchas veces me preguntan cuál es la dieta que menor efecto rebote provoca, si es verdad que todo el mundo siempre tiene efecto yoyo e, incluso, si existe de verdad.

Lidia me decía:

Tras haber perdido 30 Kgs con la famosa dieta X, he cogido esos 30 Kgs y un par más. En definitiva, me encuentro en peor situación que hace un año cuando la comencé. Sé que me equivoqué de dieta porque no es normal volver a coger tanto peso, así que por favor, recomiéndame una dieta que no se de el efecto rebote porque después de todo el esfuerzo, verme así de nuevo me está destrozando.

O Laia me comentaba:

Sé que si he vuelto a coger peso es porque no he abandonado del todo mis hábitos alimenticios pero es que después de estar en esta dieta tan estricta veo un pastel de chocolate ¡y no me puedo resistir! ¿Crees que todas las personas tienen efecto rebote tras una dieta?

Vayamos por partes. La dieta nunca tiene culpa de nada.
En todo caso es tu responsabilidad escoger un buen método, adaptado a ti, que te proporcione nutrientes necesarios, te enseñe qué es una alimentación sana y equilibrada y, además, no suponga una grandísima carga que luego te lleve a comer compulsivamente todo aquello que no hayas podido comer durante el tiempo que la has llevado a cabo. Una dieta es un método que tú escoges, por tanto es tu responsabilidad escoger el mejor método para tí, que se adapte a tí, a tu vida, tus objetivos y, desde luego, hacerlo saludablemente, es decir, de la mano de especialistas que antepongan tu salud a cualquier ego personal.

El efecto rebote tiene una parte física, ¡por supuesto! Imagina que has estado meses sin comer ni un único carbohidrato y acabas la dieta (normalmente suele suceder cuando no has recorrido todos los pasos para volver a introducir una alimentación normal en tu día a día) y te da por comer paella 5 veces por semana porque es tu plato favorito. Párate y piensa un poco, ¿no crees que es normal que el cuerpo trate ahora de forma diferente esos carbohidratos? Piensas que has hecho todo correctamente pero es que… ¡comer paella 5 veces en semana no es una alimentación equilibrada! en este caso está claro; puedes haber perdido peso perfectamente, pero si luego no aplicas hábitos saludables en alimentación y ejercicio, ¡de nada te sirve! Pero es que el quid de la cuestión es otro: ¿Alguna vez te has planteado qué te lleva a comer, de nuevo, 5 veces paella a la semana? ¿Para qué has acabado la dieta antes de aprender hábitos saludables? Y, si ya los has aprendido, ¿qué hace que no los apliques?

Pero voy a ir más allá: si no has aprendido durante este proceso ya no sólo esos hábitos alimentarios, sino hábitos emocionales sanos y que te sirvan a tus objetivos, desde luego que tendrás efecto rebote, pero no porque la dieta en sí lo provoque, sino porque tú no has dejado atrás todo aquello que te dañaba.

Así que no, no todo el mundo vive el efecto rebote. Pero, ¿por qué? La respuesta es bien sencilla: han aprendido a ser saludables no sólo con su dieta y sus hábitos, sino consigo mismas. Porque el efecto rebote, sí, claro que corresponde a una readaptación física a una alimentación más completa -normalmente no adaptada a tí misma, recuperando todos o algunos de los viejos hábitos, incrementando desmesuradamente la cantidad de comida, etc.-, pero sobre todo es el efecto que tiene en nosotros darnos cuenta de que aún habiendo conseguido nuestra meta, no somos más felices, ni nos amamos más (de verdad, no desde la soberbia principesca absurda), ni nuestra vida es mejor, ni nos quieren más, ni… En definitiva, el efecto rebote es, ante todo, el efecto de darnos cuenta de que no somos más felices con nuestra vida y, por tanto, ¡te vuelves a refugiar en la comida!

Es muy curioso que aquellas personas que viven efecto rebote, por norma general, tengan algunas de estas características:

– No han terminado todas las fases de una dieta,

– Han llevado a cabo la dieta con unos cuantos libros y foros de internet,

– Han recuperado hábitos perniciosos, o

– No han tratado globalmente el cambio (vuelta a viejos hábitos alimentarios pero corro un poco todos los días, controlo más la comida pero ya no hago ejercicio, me sigo sintiendo desgraciada, etc.)

Para que el efecto yoyo no aparezca, es necesario sí o sí trabajar y cambiar no sólo los hábitos del día a día, sino las causas que te llevaron en su momento a tenerlos. ¿Comes compulsivamente porque te sientes vacía? ¡Llena tu vida de cosas interesantes, llénate de vida! ¿El chocolate te ayuda a llevar los malos momentos? ¡Aprende a gestionarlos!

Tú decides si quieres efecto yoyo o no. Pero si tomas la decisión de dejarte de nuevo de lado, no culpes al médico, o a la dieta, asume tu responsabilidad y sé consecuente: es la única manera que tienes de dejar atrás ese círculo vicioso.

 

Coach, psicóloga y escritora. Soy más lista que el hambre, y tengo razones de peso.

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